La pelota salió despedida de los guantes de Facundo Sanguinetti y los jugadores de Banfield salieron corriendo hacia el arquero. Enfrente, Nahuel Gallardo se quedó quieto, con las manos en la cintura y la mirada perdida sobre el césped del Padre Ernesto Martearena. Justo él. El hijo de Marcelo Gallardo, que había viajado hasta Salta para verlo desde la tribuna junto a parte de la familia, terminó siendo protagonista involuntario de la escena más dolorosa de la noche. Su remate fue el único que el arquero de Banfield logró contener en la tanda y San Martín dejó…
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