El Monumental es una locura. Los gritos desaforados, los cantos contra Boca y la emoción por la clasificación le ganan a los insultos, los silbidos y el pesimismo. Todos corren a abrazar a Santiago Beltrán y hay una montaña humana de jugadores con la banda roja sobre el pecho de cara a la tribuna Centenario. River logró meterse en los cuartos de final de los playoffs del Torneo Apertura tras superar por San Lorenzo en los penales y es uno de los dos grandes -junto a Racing- que quedan en el camino al título.
Cuando parecía que San Lorenzo producía otro Ciclonazo en Núñez como el de hace 18 años por la Copa Libertadores, la historia le hizo un guiño divino a River, que estuvo dos veces abajo en el marcador y otras dos veces con match point en contra en los penales, en un partido de locos, que será recordado por mucho tiempo.
Juan Fernando Quintero entró para rescatar a River. El colombiano, que se puso el equipo al hombro y terminó con la cinta de capitán, dio la asistencia en el primer gol, el de Marcos Acuña, convirtió el del empate en la última jugada del alargue y metió el penal que inició la tanda. Y después, Santiago Beltrán atajó dos de los tres que falló San Lorenzo. Tuvieron ambos la personalidad que les faltó a varios de sus compañeros para afrontar un partido decisivo. Y hay que sumar a Marcos Acuña, que no solo anotó el primer empate, sino que empujó y fue bandera de muchos ataques de su equipo.
Así, los de Núñez evitaron otro golpe en un duelo importante, de eliminación directa. Que iba a dejar secuelas, porque, además, jugó con un hombre más durante 90 minutos. Es que el estadio fue un hervidero. Y los hinchas se la agarraron con los futbolistas y les propinaron insultos, silbidos y les cantaron “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. Después del gol del empate, Juanfer y Salas se lo fueron a gritar a la gente y el ex Racing le pegó un pelotazo a plateístas de la Belgrano.
Pero el fútbol es cambiante. Y todos terminaron festejando, después de que en los penales, ese viejo karma del que anoche se tomó venganza, River estuvo al borde de la derrota. Pero no fue así y terminó siendo una victoria con sabor a épica, que le da impulso para la definición del campeonato.
El inicio del partido de locos mostró a los dirigidos por el Chacho con ímpetu, ejerciendo una presión constante y obligaba a San Lorenzo a hacer un gran despliegue para cubrir los espacios. Quedaba largo el equipo de Álvarez. Y eso se notó más que nada por la banda izquierda, la que River aprovechó con las subidas de Acuña
La visita se refugiaba en las atajadas de Gil y en los despejes de Romaña. Y cuando parecía que empezaba a asomar la cabeza, Reali se tiró fuerte al piso y le clavó los tapones a Galván. Zunino le sacó amarilla pero después corrigió con el llamado del VAR y lo expulsó.
El Monumental se envalentonó y el partido podía llegar a romperse. Pero lejos de apichonarse por haberse quedado con 10 hombres, San Lorenzo encontró un gol fuera de contexto. El Perrito Barrios, rodeado de tres rivales sacó un centro de la galera y ubicó al grandote Auzmendi, quien cabeceó a espaldas de Rivero. El gol expuso nuevamente las falencias defensivas del local.
Y ni bien salió el equipo a jugar el segundo tiempo, los hinchas explotaron con cantos hirientes. Los jugadores tardaron en reaccionar. Hasta que Juanfer Quintero, que había ingresado en el entretiempo, frotó la lámpara y le metió un pase elevado exquisito a Acuña, quien fue a buscar la devolución para empatar el partido.
El Huevo le dio empuje a River para intentar ganar el partido. Pero ahí está uno de los graves problemas del equipo de Coudet. Si un lateral izquierdo es el que más genera, hay algo que falla. Los ingresos de Subiabre, Salas y Kendry Páez no cambiaron demasiado más allá de sumar gente en ataque. Era inofensivo River. Salvo cuando agarraba la pelota Juanfer, que ahí renacía la sensación de peligro.
El 1-1 en los 90 minutos llevó la definición al alargue. Y ahí sorprendió de nuevo San Lorenzo, con el cabezazo de López para dejar en shock al Monumental. Pero Juanfer lo resucitó a River al final con el venenoso que se le metió a Gil.
El Monumental explotó y la definición se estiró a los penales. Gil atajó dos y estaba todo dado para el triunfo del Ciclón. Pero Beltrán no se quedó atrás, fue héroe y Perruzzi tiró arriba el suyo. Así, River ganó, evitó un Monumentalazo y va por el título.
Fuente: CLARÍN / ESPN