Crisis en Flybondi: la aerolínea no pagó los sueldos de marzo y el gremio amenaza con un paro

La compañía atribuyó la demora a problemas administrativos excepcionales, mientras que los trabajadores se declararon en estado de alerta y evalúan medidas de fuerza para el próximo lunes. La situación agrava el contexto de cancelaciones y ajustes operativos.

La aerolínea low cost Flybondi sumó un nuevo foco de tensión en medio de un escenario ya marcado por cancelaciones y reacomodamientos de su servicio. La compañía no abonó los salarios correspondientes al mes de marzo a su personal y atribuyó la demora a «problemas administrativos», sin precisar una fecha concreta para la regularización de los haberes. Según un comunicado interno que trascendió en las últimas horas, la empresa aseguró que su objetivo es concretar el pago «lo antes posible».

La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar. La Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF) se declaró en estado de alerta y movilización, y anticipó que denunciará el grave incumplimiento ante el Ministerio de Capital Humano para exigir sanciones. Además, el gremio intimó a la compañía a efectuar el depósito de manera inmediata y advirtió que, de persistir la situación, podría iniciar una retención de tareas por 24 horas a partir del próximo lunes 13 de abril a las 14 horas, lo que impactaría de lleno en los vuelos programados.

Ante la consulta de la prensa, fuentes de la empresa se defendieron señalando que se trata de un hecho «excepcional» y destacaron que durante la jornada de este jueves al menos se lograron abonar los viáticos correspondientes a todas las tripulaciones.

Sin embargo, este conflicto salarial llega en un momento de extrema delicadeza interna, pocos días después de que Flybondi anunciara la apertura de un programa de retiros voluntarios con el objetivo de «optimizar su capacidad y eficiencia operativa», asegurando que continúa enfocada en sostener sus compromisos con los clientes.

El panorama de la low cost arrastra complicaciones desde hace semanas. Durante el mes de marzo, la compañía registró un elevado número de vuelos cancelados, en un escenario donde hasta ocho de los diez aviones que tenía alquilados para la temporada (bajo la modalidad ACMI) permanecieron en tierra durante varios días por renegociaciones contractuales. De acuerdo con fuentes del sector aeroespacial, varias de esas aeronaves pertenecientes a empresas de España y Lituania ya debieron regresar a su país de origen.

Esta turbulencia operativa choca de frente con los ambiciosos planes que la firma había anunciado recientemente. A mediados de 2025, la compañía cambió de control accionario pasando a manos del grupo inversor COC Global Enterprise, y en diciembre había prometido un plan de expansión para incorporar 35 aeronaves. Sin embargo, los aviones alquilados sufrieron fuertes demoras, lo que derivó en multas y actas de infracción por parte de la ANAC y culminó con un rotundo cambio en la cúpula directiva el pasado mes de febrero, cuando Paz Lovisolo asumió como nueva CEO en reemplazo de Mauricio Sana.

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