El presidente de Estados Unidos confirmó que estará presente en el MetLife Stadium y participará de la ceremonia de premiación junto al titular de la FIFA, Gianni Infantino. Su presencia marcará un hecho poco habitual en la historia de los Mundiales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que asistirá al partido decisivo entre Argentina y España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey y será el encargado de entregar la Copa del Mundo al capitán de la selección campeona junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
La presencia de Trump rompe con el protocolo habitual de las últimas Copas del Mundo, en las que la entrega del trofeo estuvo exclusivamente a cargo de las máximas autoridades de la FIFA. En esta ocasión, el mandatario estadounidense compartirá el escenario con Infantino durante la ceremonia de premiación, en uno de los momentos más esperados del torneo.

La confirmación se produjo luego de que la Casa Blanca anunciara oficialmente la asistencia del presidente a la final. Trump ya había acompañado distintos eventos del Mundial durante las últimas semanas y mantuvo una estrecha relación con Infantino a lo largo de la organización del certamen, destacando en reiteradas oportunidades el impacto económico y deportivo que tuvo la competencia para Estados Unidos.
La visita del mandatario obligó a desplegar un operativo de seguridad sin precedentes en el estadio de Nueva Jersey. Las autoridades reforzaron los controles de acceso, incrementaron la presencia de fuerzas federales y establecieron restricciones en el espacio aéreo sobre el MetLife Stadium para garantizar el normal desarrollo del evento.
Además del atractivo deportivo, la presencia de Trump suma un fuerte componente político a una final que será seguida por millones de personas en todo el mundo. El presidente estadounidense utilizó el Mundial como una vidriera internacional para destacar la capacidad organizativa del país de cara a futuros grandes eventos, como los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, y calificó a la Copa del Mundo como un torneo que «rompió todos los récords» de asistencia y repercusión.
Con el trofeo listo para ser levantado por el campeón, la ceremonia de premiación tendrá un ingrediente inédito: será Donald Trump quien entregue la Copa del Mundo al capitán de la selección que logre conquistar el título más importante del fútbol internacional.